26 Jun 29 de junio inauguración en Madrid
Por fín llegó el momento de colgar los cuadros de «Eva y Adam nunca se encuentran en el camino». Será la fase #1. Ya que en los siguientes lugares expositivos iré sumando más piezas y fotos. Será el viernes 29 de junio en el Anticafé a eso de las 20:30 cuando estaré por allí para compartir este bonito e intenso proyecto.
Ahora voy a compartir el texto que ha hecho Marina Rodriguez Sotoca a la cuál le doy infinitas gracias por haber traslado a las palabras lo que yo he expresado en fotos y collages.
Eva y Adam nunca se encuentran en el camino
Por medio de la poética surrealista, el autor nos introduce, en lo que parece ser un
autorretrato de su propio subconsciente. La aparente simetría revelada mediante la
dicotomía del proceso, se materializa por medio de los juegos de espejos, las figuras
de lo femenino y lo masculino, los espacios interiores y exteriores, y las
reminiscencias de la herencia afectiva, lo cual es transferido y expresado mediante
soporte fotográfico y collage.
Todo el proyecto se encuentra en constante tensión entre la presencia y la ausencia,
lo matérico y lo efímero, la realidad tangible e intangible como método introspectivo
de autoconocimiento que da lugar a todo un imaginario íntimo y surrealista del
subconsciente.
La materialización por medio del soporte fotográfico aísla, selecciona, organiza y
estabiliza el proceso realizado de manera personal y metódica como si de un ritual se
tratase, lo cual contrasta con la desmaterialización de lo fotográfico mediante
collages, que revelan de forma fragmentaria las conexiones del inconsciente del
individuo.
El rencuentro con el lugar, con las raíces, nos envuelve nuevamente en la aparente
simetría de mundos multifacéticos y caleidoscópicos, en los cuales los horizontes se
muestran como un sutiles pliegues a través de los cuales comunicarse, exponerse u
ocultarse.
La repetición de gestos corporales, territorios íntimos y personales, elementos
vegetales y partes animales, no hace más que reiterar y asentar los propios ejes de
significación del autor.
Un proyecto vivo en constante reencuentro con la propia subjetividad. Lleno de
simbolismo e investigación personal, con un claro carácter performativo y procesual.
“En el espejo deformante del arte la realidad aparece sin deformar” Franz Kafka.
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